La Capilla Sixtina

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LA CAPILLA SIXTINA

JORGE M. REVERTE

En las andanzas de Alonso Quijano aparece citado un ungüento capaz de curar todas las enfermedades que azoten a un cuerpo terrenal. Su nombre, Fierabrás. Cataluña ya tiene su potingue. Y se llama elecciones del 21-D. Las virtudes del bálsamo las conocíamos porque nos habían hablado de ellas desde Mariano Rajoy hasta Miquel Iceta pasando por Inés Arrimadas y Xavier García Albiol. Todos ellos constitucionalistas y todos ellos coincidentes en afirmar que ese bálsamo será suficiente para curar la gangrena independentista o, mejor dicho, toda la parafernalia de trampas, ilegalidades y golferías con que los grupos indepes, capitaneados por Carles Puigdemont, envolvieron su procés. El famoso artículo 155 no es sino una herramienta para llegar al momento en que los catalanes se administren el bálsamo.

Podemos, la confusa marca electoral de Pablo Iglesias y Dante Fachin, y Ada Colau manifestaron algunas dudas sobre el ungüento porque no les parecía bastante legítimo. Sus vacilaciones a ese respecto parece que les pueden costar muy caro según los sondeos de opinión.

Una oportuna, sospechosamente oportuna, encuesta del CEO ha señalado que unas elecciones ahora darían el mismo resultado en escaños del que se podía ver en el disuelto Parlament. Según esta encuesta, realizada entre el 26 y el 29 de octubre, los indepes tendrían de nuevo la misma mayoría absoluta con la que montaron el desaguisado de la declaración de Cataluña como república independiente, que ha acabado con el paseo europeo de Puigdemont y parte de su destituido Gobierno.

Pero los partidos de la coalición que montó el golpe de Estado de principios de septiembre han superado su indignación y han decidido que van a presentar candidaturas y a votar. El PdeCat, Esquerra y, posiblemente, la CUP participarán en unas elecciones que consideran ilegítimas, pero que deben ser realizadas, porque los catalanes “ven urnas y se ponen a votar”. Curiosa característica de este pueblo según los indepes. Al parecer, los partidos comprometidos con el golpe piensan que revalidar su mayoría les permitiría volver a hacer el desaguisado. Están en un error, porque el 155 se aplicó por sus procedimientos, no por sus fines.

Y creo que están en un error aún mayor, porque se han creído los sondeos del CEO. Y han olvidado la manifestación del día 29 en Barcelona. Piensan que el bálsamo, que pudieron poner en marcha ellos y no lo hicieron por su esencia de trileros, es la encuesta del CEO. Huele.    

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