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SANTIAGO J. SANTAMARÍA

La viuda del torero Paquirri, procesada por ‘lavar’ varios millones de euros robados por Julián Muñoz, el exalcalde de Marbella, acusa a su exmarido, apodado ‘Cachuli’, el de los pantalones sobaqueros, ser la causa de su penar. Folklóricas y políticos son el último esperpento en el país del director de cine, el valenciano Luis García Berlanga, quien parece estar ‘preparando’ desde la eternidad ‘remakes’ de ‘Bienvenidos Mister Marshall’, ‘El verdugo’, ‘Todos a la cárcel’ y ‘La escopeta nacional’

La folklórica es algo así como la superespañola, y por eso los españoles machos aman a las folklóricas. Peineta loca, cara crispada, pechos violentos, piernas de araña furiosa con bata de cola, brazos-serpiente y manos neomudéjar. Eso es una folklórica. La voz va por donde quiere. La folklórica, naturalmente, no es la monja de clausura del ‘jondo’, la cantante pura, la cantaora de minorías. La folklórica es todo eso vuelto del revés. La última soberana de la canción andaluza es Isabel Pantoja. Juró guardar amor eterno a su torero Paquirri, muerto al ser empitonado por un toro en una plaza sin quirófano. ‘La Pantoja’ falló por unos millones de euros malversados. Estaba presa por lavar dinero de otro amor de su vida, Julián Muñoz. Esta semana pagó su traición. La lana procedía de las arcas municipales de la turística ciudad de Marbella, la Cancún de España. ‘Cachuli’ para los amigos, era el alcalde y el presupuesto lo manejaba a su antojo; “era lógico”, llegó a decir el hoy recluso, con la complicidad y asesoramiento de la última folklórica ibérica.

El pasado 26 de mayo salió con un permiso Isabel de la cárcel y se dio un garbeo por la Romería del Rocío, donde por cierto conoció al que “arruinó mi vida”. ‘Cachuli’ llevaba pantalones sobaqueros, al llegarle el cinturón hasta la altura de sus tetillas, caso único en el elitista marbellí Puerto Banús. Esta era la noticia que destacaba esta semana entre las crónicas periodísticas de la España del desasosiego, como la hubiese descrito el portugués Fernando Pessoa. El país que fue capaz de superar el franquismo con un modelo ejemplo para el mundo, está estos días en plena ‘transición postdemocrática’. Hoy, el pepero, conservador y tancredista, Mariano Rajoy, será ‘investido’ presidente de España, merced al apoyo de los socialistas. Desde las pasadas Navidades ha ejercido el mando en funciones. La semiparalización de las instituciones del país ibérico no ha impedido el que el país, merced al espíritu anarquista español, haya logrado encaminarse en la superación de la dura crisis económica.

 

No se puede una folklórica desmelenar por unos miles de euros, tarde y noche, poniendo en juego su identidad y sus miocardios

La folklórica es la supermujer de España, la más racial, la más total, la menos original. Andalucía folkloriza a sus Vírgenes y sacraliza a sus folklóricas. Andalucía y toda España, incluida mi Euskadi natal, donde viví el declive de muchos grupos folklóricos vascos ante la invasión de academias de baile de sevillanas. El misterio raigal de las folklóricas es como el misterio cretense de los toros y los toreros: algo que uno no acierta a ver por parte alguna. Las folklóricas, como los toreros, no son más que un exceso: exceso de tragedia, exceso de hombría, exceso de mujer, exceso de pasión, exceso excesivo para expresar excesos. Desconfiemos de las excesividades. El exceso siempre está supliendo una verdad inexistente. No se puede una folklórica desmelenar por unos miles de euros, tarde y noche, poniendo en juego su identidad y sus miocardios. Las folklóricas son unas infartadas de oficio.

Las folklóricas son unas hiperestésicas que se estimulan a sí mismas para darnos en el tablado o en la discoteca un arte pasional cuyos índices de pasión se especifican en el contrato con la empresa. El turista es más sincero en su entusiasmo ante la folklórica, porque está viendo lo nunca visto, aquello que para él es único, aunque para la folklórica sea repetitivo. Pero los nacionales tenemos que simplificarnos un poco por dentro, como el que se aniña para ver una película cómica, y así entramos gustosos en el engaño de la folklórica que vive en el tablado una pasión, un vendaval de diez minutos, y en cuanto vuelve al camerino, pide un bocata, una torta mexicana.

 

Todo el rato les sale un hijo como ‘Paquirrín’, el ‘nini’ de la ‘España industrial’; Santiago Segura le hizo trabajar en la película Torrente

La verdad y su doble. La verdad y su sombra. Las grandes folklóricas no eran sino el doble y la sombra de un sentimiento musical y social, personal y pasional, que alienta en el pueblo andaluz a la hora de la recolección de la aceituna. Lo definió Federico García Lorca, gran definidor de lo andaluz: “La tristeza que tuvo tu valiente alegría”. La tristeza es una de las cuerdas de la guitarra andaluza, pero esa tristeza se torna valiente a fuerza de alegría, o se torna alegre a fuerza de valor. Se ha pasado la moda de asistir a un flamenco después de la cena cara, generalmente con invitados extranjeros. Los tablaos ya no son el corazón latiente de la noche madrileña o sevillana, salvo para japoneses y señoras Nancy vestidas extemporáneamente de largo.

Las folklóricas son de derecha porque vienen del inmanentismo ibérico, del fundamentalismo. Las folklóricas son fundamentalistas porque creen que su arte les nace entre los ovarios y lo inmanente irremediable de la raza. Las folklóricas se creen auténticas, siendo como son la falsificación de una autenticidad que duerme y canta en los pueblos y los campos de Andalucía.

Las flamencas, las flamenconas, las folklóricas, siguen reinando en la vida española, más por su vida que por su arte. Todo el rato les salen hijas geniales; o un hijo como ‘Paquirrín’, el ‘nini’ de la ‘España industrial’, a quien sólo logró hacerle trabajar el director de cine, Santiago Segura, en una de sus películas de la saga interminable de Torrente; se les mueren toreros en exclusiva; se les van o se les vienen los maridos y los amantes; se les acumulan los visones y las joyas. Qué tías. Las folklóricas, como los toreros, acabarán siendo exclusivamente un número turístico. Sólo los ejecutivos de Dakota del Sur y las porteras se emocionan ya con las emociones folklóricas.

 

Juan Gabriel la invitó a vivir a México, con la intención de relanzar su carrera desde Quintana Roo; Isabel Pantoja prefiere resurgir en España

Cuando la noche del pasado 24 de abril se estrenaba Hoy quiero confesar, un “espectáculo-tributo” a Isabel Pantoja, la tonadillera seguía en la celda que ocupa desde el pasado noviembre en el Módulo I de la cárcel de Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Su repertorio musical volvió a escucharse en directo sobre el escenario del Teatro Arlequín de Madrid y a ella le faltaba todavía un mes para disfrutar de su primer permiso penitenciario. Para entonces habría cumplido la cuarta parte de su condena (18 meses) por un delito de blanqueo de capitales. Durante los cinco o seis días que le concede la ley para estar fuera de la prisión, la última gran folclórica se irá a Cantora, la finca gaditana que heredó de Paquirri, y ahí, rodeada de su familia, sus amigos íntimos y sus abogados, pondrá en marcha la hoja de ruta diseñada para su regreso a la vida pública.

Del día a día en la cárcel de Isabel Pantoja ha trascendido que, gracias a la ayuda de los asistentes sociales y los psicólogos, la cantante ha tenido tiempo para reflexionar y ya es consciente de que, cuando todo esto termine, tendrá que empezar de cero. Tiene un público fiel desde hace varias décadas y lo más probable es que las entradas comiencen a venderse con rapidez cuando ella anuncie las fechas de sus conciertos. Venderá su casa de La Moraleja (Madrid), como ya vendió la que tenía en la urbanización marbellí La Pera, y tal vez no dude en hacer un reacomodo de su círculo más cercano, cuyas directrices ahora las marca su hermano menor, Agustín.

Aunque en su momento agradeció la invitación del cantante y compositor Juan Gabriel para irse a vivir a México, con la intención de relanzar su carrera desde ahí, Isabel Pantoja pretende resurgir en España. La última semana de mayo aparcó sus labores en el taller de cerámica al que se apuntó tras su ingreso en prisión e intentó sortear con entereza a los periodistas que la esperen en la puerta de la cárcel. Llegó a su casa y se reencontró con su madre, doña Ana, de 84 años, tan delicada de salud que ni tan siquiera pudo visitarla en la prisión. Los muebles y objetos que estaban en las propiedades podrá venderlos ahora, gracias a la autorización de Hacienda. Así terminaría de cubrir la multa de más de un millón de euros, impuesta por la Audiencia de Málaga, que está pagando a plazos.

 

La parte más importante de este trago amargo de su vida se derramará sobre los escenarios y los programas ‘rosas’ de televisión

También se conocerán de primera mano las repercusiones de lo que ha trascendido acerca de sus días entre reclusas y las intimidades familiares aireadas (y rentabilizadas) por sus hijos en los platós de televisión y en las revistas. Sus dos hijos no han dejado de estar presentes en este tiempo en los programas del corazón, los mismos que esperan con ansia llegar a un acuerdo (económico) con la cantante para obtener la primera entrevista con ella después de abandonar la cárcel. Quién sabe si la necesidad la lleve a someterse a los interrogatorios morbosos. Pero la parte más importante de este trago amargo de su vida será derramado sobre los escenarios. Como buena folclórica, ha convertido sus vivencias personales en coplas cargadas de experiencias con mensajes entre líneas. Lo hizo cuando murió Paquirri y lo ha repetido tras su ruptura con Julián Muñoz y sus problemas con la Justicia.

Mientras eso sucede, la cantante mallorquina Nati Carrillo ha diseñado un concierto con los temas de la artista que más admira. “Su vida personal no me interesa. No soy juez para juzgar lo que haya hecho o dejado de hacer en su relación con un alcalde. Me interesa la artista y sus canciones”, dice la intérprete que durante los últimos tres años ha recorrido España con su espectáculo Alma de copla. “Cuando Isabel Pantoja entró en la cárcel, pensé que su carrera musical iba a verse opacada por ese hecho y me propuse contribuir a reivindicarla”.

Carrillo asegura que no conoce a su ídolo -“he ido a sus conciertos, pero jamás hemos hablado”-, con la que tiene cierto parecido físico y vocal, y niega cualquier implicación de la familia Pantoja en este espectáculo. “Es cosa mía, a sus hijos o hermanos ni siquiera los conozco. Por cortesía, les hemos informado a través de gente cercana a ellos, pero todavía no tenemos ninguna reacción. Iremos a Sevilla, los invitaremos y ojalá vayan a vernos”. Hoy quiero confesar ya se presentó en Palma de Mallorca, Badalona y Córdoba. “Nos fue muy bien y por eso nos animamos a venir a Madrid. Me acompañan 15 músicos, dirigidos por Toni Cuenca, y juntos interpretamos unos 17 temas clásicos de Isabel Pantoja. Es un tributo a ella y a sus compositores. Y una forma de que su figura regrese a los escenarios mientras ella atraviesa por este difícil momento”.

 

En España se entra por sevillanas, como el escritor norteamericano Ernest Hemingway, se sigue por los toros y se acaba en los toreros 

“La movida de la derecha es por sevillanas”, titulaba en una de sus columnas Francisco Umbral, cuando España salía de la dictadura del general Francisco Franco, vencedor de la Guerra Civil Española, en 1939, y protagonista del golpe de Estado del 18 de julio de 1936… Eran los convulsos años setenta y ochenta. El caudillo murió un 20 de noviembre de 1975… Isabel Pantoja era una adolescente de apenas 19 años… “Buscando que te busca una contestación a la izquierda rockera y ácrata, nuestros inmanentistas han encontrado las sevillanas. Madrid baila sevillanas todas las noches, en sus mejores clubs y discotecas. Las damas van por la mañana a una academia de flamenco y por la noche esbeltizan sus sevillanas celulíticas ante la jet. (…) En España se entra por sevillanas, como el escritor norteamericano Ernest Hemingway, se sigue por los toros y se acaba en los toreros. Siempre se había dicho, en medios taurino literarios, que a Hemingway le interesaban más los toreros que los toros. Ahora se publica la primera novela “Homosexual” de Hemingway, escrita en los felices 40. Tanto machismo, en Ernest como en los nazis, acaba como acaba. Antes del 98 le reprochaban al vasco Pío Baroja que en sus novelas no hubiese mujeres, pasión por la mujer, por las folklóricas…”.

Isabel Pantoja, nacida en Sevilla un 2 de agosto de 1956, comenzó su carrera musical a la temprana edad de siete años en el cuadro flamenco de su primo Chiquetete. Con siete años actuó en el Teatro San Fernando, en un homenaje a Juanito Valderrama. Un año después de comenzar a bailar con Chiquetete fue contratada en el tablao flamenco sevillano El Embrujo. A los 17 años conoció al que con el tiempo sería su gran maestro y uno de los máximos exponentes de la copla española: Juan Solano Pedrero, quien, junto al poeta y letrista Rafael de León, compuso sus primeros trabajos discográficos. León y Solano encontraron en ella a la heredera de cantantes como Imperio Argentina, Juana Reina o Concha Piquer. Sus discos más representativos en esta primera etapa son 22 abriles tengo, Al alimón y uno compuesto íntegramente por sevillanas titulado ¡Viva Triana!. Isabel no tardó en formar compañía propia y durante años cultivó la copla, género en decadencia en aquel momento y cuyo interés en el público consiguió resucitar. De esa época son temas como “El pájaro verde”, “Garlochí” o “El señorito”. En 1983 salió a la luz su primer álbum de música pop: Cambiar por ti, compuesto por Paco Cepero con temas como “En la niebla” o “Nada”, además del que daba título al disco. Desde ese momento Isabel Pantoja ha alternado baladas y canciones románticas con la copla.

 

La muerte de Paquirri el 26 de septiembre de 1984 causó una conmoción; Isabel se convirtió, muy a su pesar, en la viuda de España

El 30 de abril de 1983, Isabel se casó con el torero Paquirri en la Basílica del Gran Poder de Sevilla. Tal matrimonio hacía realidad el prototipo de pareja de éxito según la imagen romántica de España: un torero y una tonadillera, ambos jóvenes, atractivos y triunfadores en sus profesiones. La muerte de Paquirri el 26 de septiembre de 1984 causó una conmoción en el país. Isabel se convirtió, muy a su pesar, en la viuda de España. La prensa rosa la catapultó como el personaje más perseguido, especialmente cuando vivía su luto en reclusión.

Tras un prolongado silencio, Isabel Pantoja reapareció en el mercado discográfico con el álbum Marinero de luces, compuesto por José Luis Perales, y con un millón de copias vendidas en España. En 1988 le siguió Desde Andalucía, un trabajo del autor y cantante mexicano Juan Gabriel. Son canciones con un ritmo y un estilo muy diferentes de Marinero de Luces. Canciones como “Hazme tuya una vez más”, “Cuántos días más” y en especial “Así fue”, sonaron en un gran número de conciertos en España y en varios países de América.

En 1989 editó el que es su disco más comercial, titulado Se me enamora el alma, con un sonido más moderno y ritmos programados, también compuesto por Perales. Posteriormente llegaría Corazón herido (1992) y De nadie (1993)… Desde el 21 de noviembre de 2014 cumplía condena en prisión, tras ser condenada a dos años de cárcel, envuelta en el ‘Caso Malaya’, operación contra la corrupción en Marbella, en el Mediterráneo español.

Las folklóricas y los políticos son el último esperpento de la España posvalleinclanesca. El político, como la folklórica, se falsea por exceso. No se puede estar pensando en la patria las veinticuatro horas del día y parte de la noche. Pero las folklóricas llegan más lejos, porque son o se creen o se sienten, la patria misma. La Patria.

 

Su nuevo disco la presenta vestida de blanco impoluto con un traje de aire mexicano para hacer honor a su amigo Juan Gabriel

Isabel Pantoja vuelve. A finales de este mes de octubre, 24 horas antes de que cumpla su condena de dos años por blanqueo de capitales, el viernes 28, Universal, su nueva casa de discos, difundía la portada del que es su nuevo disco, Hasta que se apague el sol, el trabajo con el que pretende recuperar su puesto en el panorama musical y dejar atrás años en los que se habló más de ella por sus problemas judiciales que por su carrera. La foto de su nuevo disco la presenta vestida de blanco impoluto con un traje de aire mexicano para hacer honor a los temas del álbum compuestos por su amigo Juan Gabriel

Todo está planificado como si de un secreto de Estado se tratase. A la imagen de la carátula del nuevo álbum le acompaña un mensaje que dice: “El próximo 2 de noviembre sabrás todo de Isabel Pantoja”. El cebo anuncia que en esa fecha la casa de discos, que ha fichado a la cantante en esta nueva etapa profesional, pondrá día al lanzamiento del álbum y detallará la gira. Una semana después llegará la gran cita, la más esperada, la reaparición de Pantoja ante la prensa tras años de silencio.

Y es que desde que se vió involucrada en el proceso judicial que acabó con su ingreso en la cárcel, Pantoja ha huido de los medios de comunicación. Tanto que para evitarlo incluso no acudió al bautizo de su tercer nieto. Que el regreso estaba cerca se barruntó cuando hace dos semanas ejerció de madrina en la boda de su hijo Kiko Rivera y posó para la millonaria exclusiva de la revista ¡Hola! Ese mismo día realizó el primer ensayo general tras salir de la cárcel: ofreció un concierto, dicen que improvisado, de una hora a los 350 invitados al enlace. Los asistentes aseguran que su voz no se ha resentido por el largo silencio, todo lo contrario.

 

Su rostro aparece difuminado por un exceso de Photoshop que parece querer ocultar los rasgos de una mujer de 60 años

Desde que se casó a los 27 años con Paquirri y la muerte del torero año y medio después —casi el mismo tiempo que ha pasado ahora en la cárcel—, la existencia de Isabel Pantoja ha danzado entre el escenario y el papel cuché sin solución de continuidad. Se conocen sus hombres y sus mujeres, sus hijos y tres nietos, sus canciones con sus letras y dobles sentidos. Pero el juicio por blanqueo aportó otros detalles hasta entonces desconocidos, como que facturó 18 millones de euros en 11 años. A sus 60 años, está convencida de que todavía tiene mucha vida que contar y que cantar. Nadie como ella sabe rentabilizar el dolor. La foto de su nuevo disco la presenta vestida de blanco impoluto con un traje de aire mexicano para hacer honor a los temas del álbum compuestos por su amigo Juan Gabriel. Su rostro aparece difuminado por un exceso de Photoshop que parece querer ocultar los rasgos de una mujer de 60 años.

Desde Universal aseguran que este será uno de los grandes discos de Pantoja pero aportan pocos detalles más. Se sabe que se grabó en México semanas antes de que la tonadillera ingresara en la cárcel de Alcalá de Guadaira. Lo hizo con el apoyo incondicional de Juan Gabriel que sin saberlo le hizo a su amiga su último regalo. El cantante mexicano murió el pasado 28 de agosto. Se acordó de ella en el testamento donde le dejó un enorme piso en el centro de Madrid, además de este disco con el que intentará ser la que durante años fue.

 

‘Hasta que se apague el sol’, Universal anuncia que el 2 de noviembre como el día que se sabrá todo sobre la reaparición de su artista

Isabel Pantoja acumula fechas trascendentales en su trayectoria vital y una, sin duda, será el 28 de octubre de 2016. Este viernes se extingue la condena a dos años de cárcel que le impuso la Audiencia Provincial de Málaga por blanquear dinero del exalcalde de Marbella Julián Muñoz cuando eran pareja, lo que quiere decir que la cantante, además de quedar libre y sin control alguno, cierra la que es posiblemente la etapa más oscura de su intensa biografía. Una vez saldada su deuda con la Justicia, tiene libertad de movimiento, podrá retomar los viajes internacionales que tenía vetados y está lista para relanzar su carrera artística. Universal  ha difundido este miércoles una imagen que se asemeja a la portada de un disco y que bajo el título ‘Hasta que se apague el sol’, anuncia el 2 de noviembre como fecha en la que se sabrá todo sobre la reaparición de la tonadillera, quien en el cartel aparece radiante y de blanco inmaculado con un traje de toques mexicanos. La tonadillera, además, aparece muy rejuvenecida para los 60 años que cumplió en agosto.

Pantoja ha estado sometida a unas reglas de conducta desde el pasado 2 de marzo, cuando el juez autorizó su libertad condicional. Además de tener un domicilio asignado para posibles notificaciones (su finca familiar de Cantora, en la provincia de Cádiz), podía moverse por España por motivos profesionales, pero siempre con la autorización, seguimiento y control de los servicios sociales penitenciarios. Una vez que la condena expire, todos estos requisitos desaparecen.

 

El álbum del regreso se grabó en secreto en México en el verano de 2014, pocos meses antes del ingreso de la artista en la cárcel

Precisamente, el juez de vigilancia penitenciaria le denegó en abril el permiso para salir del país y viajar a México por trabajo. Fue también ese mes cuando la discográfica Universal Music Spain anunció el fichaje de la cantante, el lanzamiento de un nuevo disco y una gira mundial para su presentación. Una estrategia comercial que se presume exitosa por la curiosidad de volver a ver a Pantoja sobre un escenario. El álbum del regreso se grabó en secreto en México en el verano de 2014, pocos meses antes del ingreso de la artista en la cárcel, y los temas están compuestos por el recientemente fallecido Juan Gabriel, íntimo de Pantoja desde hace dos décadas.

Pantoja ha estado prácticamente recluida en su casa durante los últimos meses, con poquísimas apariciones públicas y a la vista de muy pocos. Tras quedar en libertad condicional, a mediados de marzo, asistió a la celebración del bautizo de su nieta Ana Rivera Rosales (en la ceremonia religiosa en el barrio sevillano de Triana no estuvo presente) y el pasado 7 de octubre, fue la madrina en la boda de su hijo Kiko con Irene Rosales, también en Sevilla. Está claro que su agenda se intensificará a partir de ahora.

La artista ingresó en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra el 21 de noviembre de 2014 tras intentar sin éxito que su condena a dos años de reclusión fuera suspendida. El tribunal que la juzgó quiso dar ejemplo e impuso mano dura por la gravedad de este caso de corrupción. En diciembre de 2015 obtuvo el tercer grado (régimen de semilibertad) y el pasado 2 de marzo quedó en libertad condicional. Desde este viernes no tendrá más cuentas pendientes con la Justicia, porque Pantoja también ha pagado la multa de 1,14 millones de euros por el delito de blanqueo.

Al día siguiente de que la condena quede extinguida, empieza a contar el plazo para que los antecedentes penales sean borrados de su expediente y su trayectoria quede limpia. Esta cancelación corresponde al Ministerio de Justicia y en el caso de Pantoja, ocurrirá en un plazo de tres años. En este periodo de tiempo no puede volver a delinquir. La cantante, ahora sí, abre una nueva etapa.

 

El fin de la España cañí, con el ingreso en prisión de Pantoja y la muerte de la duquesa de Alba se termina una época

Todo empezó a irse al traste con el cambio de milenio. Aunque muchos elegidos, borrachos de vino fino, rosetones en el pelo y euros recién acuñados, aún no lo supieran, tenían los días contados. Corría el año 2003, acabado de estrenar el siglo XXI, cuando dos ya entonces casi cincuentones, Isabel Pantoja y Julián Muñoz, encandilaron y abochornaron a partidarios y detractores dándose un lotazo de órdago como adolescentes en celo arrellanados en un coche de caballos en El Rocío. Olé nosotros, que se mueran los feos –y los pobres–, parecían pregonar la exviuda de España y el exalcalde de Marbella, la Pantoja y Cachuli para el mundo, fundiéndose quizá los fondos públicos que esquilmaban a serones. Hoy, cada uno pena sus respectivos delitos en la trena como delincuentes convictos, que no confesos. Apestados sociales. Proscritos hasta de ¡Hola!, el oráculo que daba y quitaba el marchamo de celebridad de pata negra en estos lares.

Isabel, que regateó hasta el final con su señoría el monto de la multa y la fecha de entrada, entró en prisión con las botas camperas puestas, como dijo que haría. Antes tuvo tiempo de enviar una corona de claveles a la Duquesa de todas las duquesas, de cuerpo presente en la catedral de Sevilla. Con ese deceso y ese ingreso acaba una época. El firmamento de la España cañí se apaga. Salvo el Lucero del Alba, con Cayetana- Venus alumbrando desde arriba su leyenda, muchas de sus antes rutilantes luminarias han devenido en enanas marrones o aerolitos caídos.

 

El Rey ya no es el Rey. De ahí para abajo, el escalafón de las celebridades más carpetovetónicas ha dado un vuelco irreversible

El Rey ya no es el Rey. Ni la Reina, la Reina. Ni las Infantas, las Infantas. De ahí para abajo, el escalafón de las celebridades más carpetovetónicas del país ha dado un vuelco irreversible en los últimos años. No consta que el tsunami de Podemos haya tenido nada que ver en la debacle, porque, entre otras cosas empezó antes de que Pablo Iglesias saliera en ninguna tele. En la mayoría de los casos, ha sido el tiempo, el infortunio o el propio empeño de los interesados en destrozarse la reputación, el que ha acabado llevándoselos por delante. Corría septiembre de 2004 cuando Rocío Jurado, la más grande intérprete de copla de su época según tirios y troyanos, anunciara que tenía un cáncer de páncreas devorándole las entrañas en el jardín de su casa de La Moraleja. Su muerte, año y diez meses después, dejó a sus fans huérfanos y a los suyos gravemente desarbolados ante la vida. Hoy, su viudo, el legendario torero Ortega Cano, purga dos años y medio de cárcel por un homicidio imprudente provocado por conducir ebrio, y los problemas de su hermano y de sus hijos constituyen muchas tardes el menú de los programas del corazón más salvajes de la parrilla.

Los toreros tampoco ya no son lo que eran. Hasta bien entrados los 2000, quien no tuviera un abono en Las Ventas o en La Maestranza, o en ambas, que para eso estaba el AVE, no era nadie en según qué círculos. Los toreros eran mitos vivos, y poco menos que héroes nacionales en la consideración de la mayoría. Hoy, recién fallecido José María Manzanares y retirados de los ruedos Jesulín de Ubrique y Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez, muchos diestros en activo se las ven y se las desean para llenar los cosos, están prohibidas las corridas de toros en Cataluña, y muchos presuntos “festejos taurinos”, como el Toro de la Vega, acaban con problemas de orden público entre aficionados y defensores de los animales.

 

En unos días, la sentencia del mangonero de Nóos, donde debe caerle unos cuantos años a Iñaki Urdangarín, el cuñado del actual Rey Felipe VI

Manolo Escobar, el rey del pasodoble, y Sara Montiel, nuestra primera pica en Hollywood, elegantes hasta el fin, hicieron discretamente mutis por el foro y, con sus exequias, resucitaron brevemente su leyenda en la memoria colectiva de los mismos que les llevábamos ninguneando desde hacía lustros. Hasta monseñor Rouco Varela, eterno arzobispo de Madrid y el prelado español con más poder en los últimos 40 años, tuvo que irse por la puerta pequeña el pasado 14 de octubre en una misa de despedida de perfil bajísimo en la catedral de La Almudena, caído en desgracia ante los nuevos vientos del Papa Francisco. Con lo que a Su Eminencia le hubiera lucido ocupar un sitial de privilegio en el solemne funeral de la Duquesa.

La vida, no obstante, sigue. El pasado viernes a media tarde, la baronesa viuda Carmen Thyssen Bornemisza, Tita Cervera para la hemeroteca de la fama patria, firmaba ejemplares de las memorias de su esposo el barón a las señoronas del barrio de Salamanca de Madrid y a mitómanos de todo pelaje en El Corte Inglés de Goya sin que se le cayeran los pedruscos de los anillos. A ella nunca le importó arremangarse y ponerse manos a la obra. De hecho, las ha dictado, editado, y supervisado ella hasta la última coma, con la “inestimable ayuda” de José Antonio Olivar, director adjunto de ¡Hola! Sería interesante si Olivar, testigo privilegiado del quién es quién patrio, piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor. Lo que parece claro es que películas como La escopeta nacional y Todos a la cárcel son un prodigio de sofisticación, exquisitez y elegancia al lado de la insoportable vulgaridad de la correa de transmisión de Gürtel, el mangoneo de Nóos, los papeles de Bárcenas, las tarjetas negras de Bankia, los latrocinios de los Pujol… En unos días conoceremos la sentencia del mangonero de Nóos, donde debe caerle unos cuantos años a Iñaki Urdangarín, el cuñado del actual Rey Felipe VI y esposo de la infanta Cristina de Borbón. ¡Vuelve, Berlanga!

@SantiGurtubay

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