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JANINA PÉREZ ARIAS

“Que los hombres vayamos al supermercado con los niños en brazos es un gran triunfo”, declara el actor mexicano en el Festival Internacional de Cine de Donostia, en el País Vasco, España, donde habló de cine y poesía, pero también de feminismo, política y del ‘artista’ Donald Trump… “Con películas y con todas las posibilidades a nuestro alcance, tenemos que señalar que ‘eso’ es absolutamente peligroso, dañino y que puede generar algo terrible”

“Estoy un poquito hecho pedazos”, admite Gael García Bernal (México, 1978) sin perder la sonrisa. ¿El culpable?, el jetlag tras un viaje trasatlántico hasta el País Vasco, donde se celebra el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y donde nos encontramos con el galardonado actor. Viene a Donostia a cumplir una doble misión: recibir el Premio Jaeger-LeCoultre al Cine Latino y presentar su más reciente filme, Neruda (del chileno Pablo Larraín). En la cinta interpreta al implacable director de policía Óscar Peluchonneau, designado en 1948 para emprender la caza y captura del poeta Pablo Neruda.

En su cabellera se asoman unas cuantas canas que anuncian la madurez del que se iniciara en la actuación cuando apenas era un crío. En casi treinta años frente a las cámaras nos ha regalado personajes inolvidables en películas como ‘Y tu mamá también’ (Alfonso Cuarón, 2001), ‘Diarios de Motocicleta’ (Walter Salles, 2004), ‘Babel’ (Alejandro González Iñárritu, 2006), ‘La mala educación’ (Pedro Almodóvar, 2004)… Hoy lucha con bravura contra el cansancio mientras recibe a la prensa sin perder ni la profesionalidad, ni la sonrisa.

¿Qué dificultad tiene para un actor enfrentarse a un personaje como Óscar Peluchonneau, mitad persona, mitad proyección onírica? “Había muchos lugares de dónde agarrarse. Es verdad que el arquetipo, el pulso principal es el facho, pero dentro del mismo hay una complejidad muy grande y unos axiomas muy interesantes para abordarlo. No era solamente interpretar al policía,  también hay investigación, un pulso social, sociológico y antropológico que me interesan mucho. Una lucha que me gusta que todos mis personajes tengan, si no siento que no les puedo dar vida”.

 

“Cuando haces una película todo el tiempo experimentas pequeños ataques de pánico. Pero ese es el gran riesgo”

¿Qué debe tener un personaje para que lo interpretes? “Creo que la elección tiene que ver con coincidencias, porque no viene de una noción cultural o geográfica. En el caso de Neruda fue una propuesta de una familia fílmica a la cual ya pertenezco -la de Pablo y Juan de Dios Larraín, director y productor respectivamente-. De allí me nacen las ganas de querer hacerla.

¿Cómo es enfrentarte al miedo que puede producir en ti un personaje? “Cuando haces una película todo el tiempo experimentas pequeños ataques de pánico. Pero ese es el gran riesgo, y si no fuera así, entonces sería mejor no dedicarse a este trabajo”.

Has dicho que nuestra sociedad y la política necesitan más poesía, ¿de qué forma podemos nutrirnos de ella? “Al decir que falta poesía, quiero decir que falta gente ilustrada para estar en la política; ahora hay personas que no lo son, ocupando el mismo micrófono que quienes sí están preparados. Obviamente existe gente que aboga por el bien común, que tiene una vocación hacia el prójimo, que tiene una empatía, una compasión, pero a la par también existen políticos de mierda”.

Pero, ¿cómo nos planteamos un porvenir? “Por aventurarme a ponerlo muy en claro: uno de los mayores triunfos de la humanidad es que los hombres, es decir, los varones, estamos cargando a los niños en el supermercado. Ese triunfo tiene que ver no solo con una reflexión del feminismo, muy necesaria en el siglo XX, sino también con todas las demás reflexiones que se hicieron y con todas las políticas en relación a la igualdad. Allí es donde siento que está la victoria”.

 

“¡Claro que soy un soñador! Si no lo fuera, no me dedicaría a hacer películas, no sería actor. Es que no hay ninguna razón para no serlo”

¿Esa fue tu motivación para estudiar Ciencias Políticas? “No. Una entre todas. No me voy a definir…”. Sonríe.

¿Has considerado entrar en política? “Sí, de hecho lo que hago, mi profesión, en cierto sentido es político. Antes pensaba categóricamente que no, pero ahora estaría dispuesto a dedicarle diez años de mi vida”.

Pero no eres lo suficientemente cínico para entrar formalmente en política, eres más bien un soñador… “¡Claro que soy un soñador! Si no lo fuera, no me dedicaría a hacer películas, no sería actor. Si no fuese romántico o idealista hacia lo que hago… Es que no hay ninguna razón para no serlo”.

En referencia a tu trabajo en televisión, has tenido mucho éxito con la serie ‘Mozart in the Jungle’. “Es una buena combinación entre música clásica y comedia, es como una novela y es muy divertido. Se dice que es televisión, pero no sé si deberíamos llamarlo así ya; se transmite por internet [a través de la plataforma Amazon]. Estamos en la producción de la tercera temporada, y va a ser muy entretenido ver lo que va a pasar…”.

¿Qué diferencias ves entre el trabajo en televisión y en el cine? “¡Me encanta! Es como ser parte de una compañía teatral de repertorio, con un personaje, Rodrigo, con una larga vida. Cuando ganamos el Globo de Oro a Mejor serie comedia, y para él como Mejor actor en esa categoría fue muy bonito. No es que haya cambiado mi vida, pero al día siguiente me fui a comer panqueques con mis hijos Lázaro y Libertad”.

Es un trabajo que te brinda cierta seguridad económica… “Estoy muy consciente de que en el mundo la gente se enfrenta diariamente al problema de subsistencia, y por supuesto que algunas veces en mi vida me vi en apuros. Por suerte hoy no necesito grandes cantidades de dinero para vivir, así que prefiero dedicarme a hacer cosas pequeñas, luego a no trabajar por una temporada… No digo que todos tengamos que hacerlo de esa misma forma… aunque deberíamos...”. Se ríe.

 

“No quiero ni mencionar a esa persona, -el candidato republicano-, que para empezar no es un político. Vivimos una situación de emergencia”

Has dicho que te implicas en personajes que tienen algo que decir y precisamente protagonizas ‘Desierto’ (de Jonás Cuarón), la apuesta mexicana para los Oscar. Trata sobre la frontera entre México y EE.UU., ¿es la perfecta arremetida contra Donald Trump? “No quiero ni mencionar a esa persona, que para empezar no es un político. Vivimos una situación de emergencia. No hay viaje más emocionante que el de un inmigrante que quiere cambiar su vida y mejorarla. Yo me siento inmigrante aunque no vivo en EE UU, pero estoy a la par con el viaje que ellos hacen. Todavía no puedo creer cómo dejamos que eso, la aparición de Donald Trump, sucediera. Por esa razón, con películas y con todas las posibilidades a nuestro alcance, tenemos que señalar que eso es absolutamente peligroso, dañino y que puede generar algo terrible”. 

LA MIRILLA

LA CAPILLA SIXTINA